Añadir esta página a favoritos

CATEGORÍAS


FABULAS > AMBICIóN Y PRESUNCIóN
LOS PAPAGAYOS Y LA LECHUZA
(por Domingo de Azcuénaga (1758-1821) )
Una apacible mañana
se dejó ver en el campo
una horrorosa lechuza
sobre la cima de un árbol
revestida con las plumas
de un hermoso papagayo;

Absortas las demás aves
de ver aquel espantajo
a acercárseles ninguna
se atrevió hasta que llegaron
dos papagayos ladinos,
quienes luego que miraron
aquella horrible figura
con ropaje tan bizarro,
uno a otro se decían,
esta es mucha burla, hermano;
Y pues no es justo, que esta ave,
tan conocida de varios
en nuestra región; por una
de las del estado bajo,
haga a cara descubierta
de nuestra prosapia escarnio,
ocurramos a poner
remedio a tan grave daño:

Con estas miras su vuelo
hasta el Olimpo elevaron,
y llegando a duras penas,
ante Júpiter sagrado,
interpusieron su gresca,
pintando a lo vivo el caso,
y pidiendo castigase
arrojo tan temerario.

Instruido éste de la acción
y la justicia de entrambos,
ordenó que condujesen
la lechuza dos caranchos,
quienes volando partieron
a cumplir con lo mandado,
y trayéndola vestida
ante el trono soberano,
en la propia forma y traje,
con que aquéllos la acusaron,
no pudo la pobre dar
satisfacción a los cargos
que en presencia del Tonante
le hicieron los agraviados,
reduciendo sus respuestas
a un: como... yo... sí... pues... cuando...
de suerte que comprobada
la injuria, con seño agrado
le habló el Dios de esta manera:
Dime, ave de agüero infausto,
¿Con qué objeto te pusiste
ese precioso vestuario?
¿Presumiste ser con él,
más de lo que eres acaso?
¿No respondes? ¿Por qué callas?
¿Confiesas ya tu pecado?
Pues prevente para oír
de tu atrevimiento el fallo.

Hoy con bulla y algazara
serás conducida a un prado,
y en presencia de las aves
que convocará el milano
para que el castigo vean,
te irá el mochuelo quitando
las verdes plumas, con que
te adornaste, y a mis manos
las traerá, para hacer de ellas
el uso más adecuado.
Y porque se cumpla, así
lo firmo, pronuncio y mando.

Púsose todo por obra
en el modo más exacto,
quedando el supremo Rey
de su cólera templado,
la lechuza escarmentada,
y alegres los papagayos.

La acción, que Júpiter hizo,
nos está manifestando
la justicia con que deben
según sus clases y estados,
distinguirse las personas
porque no nos confundamos.


Lección / Moraleja:
No debes presumie de lo que no eres.
OTRAS FABULAS DE Domingo de Azcuénaga (1758-1821)
Cuentos Infantiles, audiocuentos, nanas, y otros en CuentoCuentos.net © 2009 Contacta con nostrosAviso Legal

eXTReMe Tracker

La mayoría del material de CuentoCuentos.net es proporcionado por nuestros usuarios, proveniente del grandísimo almacén que es la red. Si considera que alguno del material expuesto vulnera sus derechos y/o prerrogativas, le rogamos que nos lo comunique contactando con nosotros