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CUENTOS MIEDO Y TERROR
CUENTO ELLAS TAMBIéN DESEAN ANDAR EN BICICLETA (por Elsa Bornemann)
En el Paso del Indio, vivían tres grandes amigas, Alita, Yara y Belina. Esta amistad se vio un día amenazada cuando conocieron a un niño llamado Yanis que venía de Buenos Aires. Lamentablemente las tres amigas se sintieron atraídas por este niño, pero a Yanis solo le gusto Alita. Al pasar los días Yanis y Alita se fueron acercando más, paseaban juntos en la bicicleta y Alita le mostraba los lugares más lindos de aquella ciudad.

Un lamentable día, el día de la graduación de primaria, Alita y sus amigas fueron a dar un paseo en bote por el lago. El hombre que guiaba el bote pensó que este levaba muchos niños, sin embargo todos eran delgados y el paseo comenzó. De pronto el bote se desequilibró y se dio vuelta. Allí murieron Alita y sus amigas, antes de morir, Alita sintió la pena que momentos antes le habían ocasionado Yara y Belina por sus acostumbrados malos comentarios acerca de su relación con Yanis. Sin duda sus amigas no habían podido compartir con ella las emociones de su primer amor. Irónicamente las tres compartían la muerte.

Un gran dolor se apodero de Yanis cuando se enteró de la noticia. El verano continuó su curso y poco a poco Yanis se animó a volver a andar en bicicleta. Sin quererlo su primera salida fue al cementerio, allí donde descansaba su amada Alita. En aquel lugar Yanis solo pensaba en el reencuentro, él sabía que solo tenía que aguardar con paciencia.

A la semana de su primera salida, cuando Yanis aún no se bajaba de su bicicleta, sintió una leve presión sobre el asiento trasero. En ese instante sintió que era Alita que había vuelto para estar juntos otra vez. Yanis volvió muchas veces a la cita, era su secreto.

Un día sintió en su bicicleta más peso que el acostumbrado Yanis se asustó y salió corriendo, dejando la bicicleta botada. Mientras corría escucho las voces de Yara y Belina quienes le decían que jamás volvería a encontrarse con Alita si no las llevaba a ellas primero a dar un paseo.

Al día siguiente volvió a aquel lugar para recuperar su bicicleta, con asombro Yanis se enteró que su bicicleta fue encontrada dentro del cementerio, entre dos sepulturas las que pertenecían a Yara y Belina.

Los niños asustados regalaron la bicicleta al cuidador del cementerio. Este presintiendo algo extraño la destruyó. Sin embargo, semanas después vio la misma bicicleta desplazándose sin nadie al volante.




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