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POESIAS > CANTOS DE VIDA
PLAYA
(por Alfredo Francisco Humberto Juillet Frasc)
Vaya el aburrimiento de la ola
para la gaviota que vuela
vaya el oleaje rugiente
para la pluma que flota.

Deje atras los trabajos
deje atras los altibajos;
ya lei a todos los intelectuales
que en libros dejaron sus trabajos.

Ya deje tambien mis escritos
en forma de paginas electronicas
estaran ahora leyendolas
quienes las hallen comicas.

Ni pesco calamares ni saco ostiones;
no vengo a comer animales al mar;
solo quiero caminar hasta el confin
llevado de mi viejo esplin.

Hay quienes llaman a Trimegisto
en oscuras caves olvidadas;
hay quienes prefieren bailar
con mujeres deslavadas.

Eso, en la ciudad,
eso, en las oscuras cavernas
llenas de ecos famosos,
llenas de licores espumosos.

Antes se decian tentados por el Diablo
ahora solo bailan y beben sin parar
es la juventud de mi patria
que asi solo sabe celebrar.

Mas no el pobre logra tanto;
ese de dia ve la negra vida
celebrando aquelarres tortuosos
mientras le niega la alegria.

Caminante diurno por las playas
vago desde hace un siglo
y en mi habitar con sigilo
voy caminando adonde vaya.

Y tengo mil años y un dia
en el aserrin de la vida mia
voy caminando por la playa
buscando a quien se vaya.

Mia la sombra, mis pies caminan
buscando la orilla mojada y fria
que el invierno hizo mia
en el aire y en la sombra avecinan.

Quizas el mar este poblado de demonios
angeles de purgatorio
quizas en al aire floten fantasmas
de tios que buscaron jolgorio.

Vi al violin delicado entonando
de Strauss el viejo son;
vi niños comiendo frijoles
en tardes de poblacion.

Vi pajaros encendidos volando
llamas rojas criando cenizas
vi camiones negros acelerando
dejando tras de si la camisa.

Tras de mi quedaron los chacales, las panteras,
las culebras, los camaleones de ciudad,
todos ellos pidiendo para si lo que fuera,
no importando si de otros perteneciera.

El mundo esta ante mi en forma de ola
que penetra desde el confin azul,
avanzando hasta la arena amarilla,
lamiendola con lenguas de espuma.

Ya no temo aburrirme
porque el cielo es mi techo,
la playa es mi camino
la cual no se detiene.

Alla van los pelicanos volando
en pos de pescados abundantes;
alla vuelan las gaviotas blancas
en su agitar de alas ondulantes.

No hay nidos de viboras en el mar
no hay certificados en la arena;
no hay juicios de particion
tampoco hay que hacer definicion.

He elegido a la mas bella mujer
que es esta playa amarilla;
su cuerpo tiene vestido azul
que es el mar que se estremece.

Sopla el viento calido
viniendo desde tierra adentro;
es calido, es oloroso,
es de la arena suave exhalacion.

Vengan los vientres maternales
a refugiarse en mi mano;
vengan los vientos inmateriales
a hacer de nido mi pelo.

Aca esta la ambrosia del descanso
bajo este arbol umbroso
crece cerca de la playa:
gentil mece sus bayas.

Esta lejana la noche
en que todo desaparece;
cae la oscuridad cual manto
que todo lo entenebrece.

Quien piensa en oscuridad
a mediodia y con sol?
Quien quiere mediocridad
cuando estremece el oleaje?

La ferocidad de las ciudades
aca no arrasa con viento petrolero;
la aleja la alegria bulliciosa
de la gaviota que pasa.

En los bares de la playa cantan borrachos
enarbolando manos sarmentosas
sus ecos atribulados espantan
a Nereidas de caderas aceitosas.

Subo por peñazcos negros horadados
por mil lluvias invernales;
sopla el viento oceanico
en todas sus huellas labradas.

Aca sobre la cima rocosa
barcos enormes semejan los restos
de grandes cimientos basalticos
que Pluton olvido enterrar.

Hablo con los vientos solemnes
mientras bajo de la roca gris;
me dicen que el mar es enorme
y en su seno mantiene al pez.

Y yo llego a Cartagena y veo sus playas
camino por la arena defecada;
veo niños bañando sus cuerpos
veo ancianas envueltas en chales.

Como jovenes pajaros corren muchachos
palpitando sus corazones de emocion;
juegan a cualquier cosa con muchachas
a quienes quieren hacerles el amor.

Arriba en el cielo fluyen dos nubes
corretea entre ellas Amor;
lanza sus flechas punzantes
ensartando corazones pujantes.

Porque el amor es de los jovenes,
en que el tiempo parece extinguir
sus besos ardientes y urgentes,
sus caricias de soles y mar.

Alguien canta de Tronos y Virtudes;
denme a mi la brisa del mar;
alguien desea castillos y motores;
a mi dejenme a los jilgeros cantores.

Impone la mar y la playa
orden al universo entero;
impele la ola azulada
la alba cresta enarbolada.

Una fila de conchas de almeja
se me presenta en la arena;
brillan la sal y el agua en ellas
que la tentacion aleja.

Entro en el mar por un momento;
llegan las olas a mi encuentro;
montañas azules perforables,
dulzura de amor inenarrable.

Alla pasa una barca de pescadores
enhiestos sus hierros picadores;
llevan mallas de alma renegrida
por ser de tantos peces la tumba fria.

Apenas logro distinguir los rostros
todos parecen iguales
son cueros oscuros al aire salino
curtidos y arrugados al sol.

Giro con la ola, veo su seno verde,
floto entre olas oceanicas,
gimen en lo alto las gaviotas
pidiendo peces al mar.

El Sol lanza sus lanzas de oro
que atraviesan las olas turquesas
entierran sus puntas en alba arena
en donde danza la esquiva jaiva.

Floto entre las olas,
nado por sobre el abismo;
paso por el roquerio,
veo las dos playas lejanas.

El fuego del sol alla arriba,
las nubes blancas como algodon;
las aves danzando misteriosamente,
mientras voy flotando dulcemente.

Atras los malos ratos y las peloteras
con malos arrendatarios en noches de insomnio;
atras los juicios de mis hermanos
por pedazos de tierras de padre compradas.

Atras las pensativas palomas
diciendo que si en la Plaza;
ya va quedando en el olvido
que fui pintor citadino.

No fui como Rubens en sus jardines
mas si como deVinci en sus huidas;
ame la libertad mas que al litigio;
odie las salas enervantes y oscuras.

Salgo de la mar, corro sobre la arena,
me tiendo en la playa al calor;
siento el derrame de agua de mis cabellos
siento a mi corazon buscando abrigo.

Dentro del rayo solar
viene tambien la alegria;
enarbola la brisa oceanica
su pendon en mi mano.

Gira bajo mi el planeta entero,
vuela en pos del angulo recto;
planifica el proximo encuentro
con Venus de calido aliento.

Giran tambien mis ideas
vagando por doquier
Llegan al confin del Universo
y miran al verso final.

Fui pintor, escritor de mentiras;
fui escultor de ideas peregrinas.
Ahora soy vigilante de oleajes
Camarero mayor de pelicanos.

Fui un fauno, soy un mendigo;
fui un Watteau de week-end,
alla en lo alto del recuerdo
brilla el atril y sus colores...

Vaya el aburrimiento de la ola
para la gaviota que vuela
vaya el oleaje rugiente
para la pluma que flota.

Deje atras los trabajos
deje atras los altibajos;
ya lei a todos los intelectuales
que en libros dejaron sus trabajos.

Ya deje tambien mis escritos
en forma de paginas electronicas
estaran ahora leyendolas
quienes las hallen comicas.

Ni pesco calamares ni saco ostiones;
no vengo a comer animales al mar;
solo quiero caminar hasta el confin
llevado de mi viejo esplin.

Hay quienes llaman a Trimegisto
en oscuras caves olvidadas;
hay quienes prefieren bailar
con mujeres deslavadas.

Eso, en la ciudad,
eso, en las oscuras cavernas
llenas de ecos famosos,
llenas de licores espumosos.

Antes se decian tentados por el Diablo
ahora solo bailan y beben sin parar
es la juventud de mi patria
que asi solo sabe celebrar.

Mas no el pobre logra tanto;
ese de dia ve la negra vida
celebrando aquelarres tortuosos
mientras le niega la alegria.

Caminante diurno por las playas
vago desde hace un siglo
y en mi habitar con sigilo
voy caminando adonde vaya.

Y tengo mil años y un dia
en el aserrin de la vida mia
voy caminando por la playa
buscando a quien se vaya.

Mia la sombra, mis pies caminan
buscando la orilla mojada y fria
que el invierno hizo mia
en el aire y en la sombra avecinan.

Quizas el mar este poblado de demonios
angeles de purgatorio
quizas en al aire floten fantasmas
de tios que buscaron jolgorio.

Vi al violin delicado entonando
de Strauss el viejo son;
vi niños comiendo frijoles
en tardes de poblacion.

Vi pajaros encendidos volando
llamas rojas criando cenizas
vi camiones negros acelerando
dejando tras de si la camisa.

Tras de mi quedaron los chacales, las panteras,
las culebras, los camaleones de ciudad,
todos ellos pidiendo para si lo que fuera,
no importando si de otros perteneciera.

El mundo esta ante mi en forma de ola
que penetra desde el confin azul,
avanzando hasta la arena amarilla,
lamiendola con lenguas de espuma.

Ya no temo aburrirme
porque el cielo es mi techo,
la playa es mi camino
la cual no se detiene.

Alla van los pelicanos volando
en pos de pescados abundantes;
alla vuelan las gaviotas blancas
en su agitar de alas ondulantes.

No hay nidos de viboras en el mar
no hay certificados en la arena;
no hay juicios de particion
tampoco hay que hacer definicion.

He elegido a la mas bella mujer
que es esta playa amarilla;
su cuerpo tiene vestido azul
que es el mar que se estremece.

Sopla el viento calido
viniendo desde tierra adentro;
es calido, es oloroso,
es de la arena suave exhalacion.

Vengan los vientres maternales
a refugiarse en mi mano;
vengan los vientos inmateriales
a hacer de nido mi pelo.

Aca esta la ambrosia del descanso
bajo este arbol umbroso
crece cerca de la playa:
gentil mece sus bayas.

Esta lejana la noche
en que todo desaparece;
cae la oscuridad cual manto
que todo lo entenebrece.

Quien piensa en oscuridad
a mediodia y con sol?
Quien quiere mediocridad
cuando estremece el oleaje?

La ferocidad de las ciudades
aca no arrasa con viento petrolero;
la aleja la alegria bulliciosa
de la gaviota que pasa.

En los bares de la playa cantan borrachos
enarbolando manos sarmentosas
sus ecos atribulados espantan
a Nereidas de caderas aceitosas.

Subo por peñazcos negros horadados
por mil lluvias invernales;
sopla el viento oceanico
en todas sus huellas labradas.

Aca sobre la cima rocosa
barcos enormes semejan los restos
de grandes cimientos basalticos
que Pluton olvido enterrar.

Hablo con los vientos solemnes
mientras bajo de la roca gris;
me dicen que el mar es enorme
y en su seno mantiene al pez.

Y yo llego a Cartagena y veo sus playas
camino por la arena defecada;
veo niños bañando sus cuerpos
veo ancianas envueltas en chales.

Como jovenes pajaros corren muchachos
palpitando sus corazones de emocion;
juegan a cualquier cosa con muchachas
a quienes quieren hacerles el amor.

Arriba en el cielo fluyen dos nubes
corretea entre ellas Amor;
lanza sus flechas punzantes
ensartando corazones pujantes.

Porque el amor es de los jovenes,
en que el tiempo parece extinguir
sus besos ardientes y urgentes,
sus caricias de soles y mar.

Alguien canta de Tronos y Virtudes;
denme a mi la brisa del mar;
alguien desea castillos y motores;
a mi dejenme a los jilgeros cantores.

Impone la mar y la playa
orden al universo entero;
impele la ola azulada
la alba cresta enarbolada.

Una fila de conchas de almeja
se me presenta en la arena;
brillan la sal y el agua en ellas
que la tentacion aleja.

Entro en el mar por un momento;
llegan las olas a mi encuentro;
montañas azules perforables,
dulzura de amor inenarrable.

Alla pasa una barca de pescadores
enhiestos sus hierros picadores;
llevan mallas de alma renegrida
por ser de tantos peces la tumba fria.

Apenas logro distinguir los rostros
todos parecen iguales
son cueros oscuros al aire salino
curtidos y arrugados al sol.

Giro con la ola, veo su seno verde,
floto entre olas oceanicas,
gimen en lo alto las gaviotas
pidiendo peces al mar.

El Sol lanza sus lanzas de oro
que atraviesan las olas turquesas
entierran sus puntas en alba arena
en donde danza la esquiva jaiva.

Floto entre las olas,
nado por sobre el abismo;
paso por el roquerio,
veo las dos playas lejanas.

El fuego del sol alla arriba,
las nubes blancas como algodon;
las aves danzando misteriosamente,
mientras voy flotando dulcemente.

Atras los malos ratos y las peloteras
con malos arrendatarios en noches de insomnio;
atras los juicios de mis hermanos
por pedazos de tierras de padre compradas.

Atras las pensativas palomas
diciendo que si en la Plaza;
ya va quedando en el olvido
que fui pintor citadino.

No fui como Rubens en sus jardines
mas si como deVinci en sus huidas;
ame la libertad mas que al litigio;
odie las salas enervantes y oscuras.

Salgo de la mar, corro sobre la arena,
me tiendo en la playa al calor;
siento el derrame de agua de mis cabellos
siento a mi corazon buscando abrigo.

Dentro del rayo solar
viene tambien la alegria;
enarbola la brisa oceanica
su pendon en mi mano.

Gira bajo mi el planeta entero,
vuela en pos del angulo recto;
planifica el proximo encuentro
con Venus de calido aliento.

Giran tambien mis ideas
vagando por doquier
Llegan al confin del Universo
y miran al verso final.

Fui pintor, escritor de mentiras;
fui escultor de ideas peregrinas.
Ahora soy vigilante de oleajes
Camarero mayor de pelicanos.

Fui un fauno, soy un mendigo;
fui un Watteau de week-end,
alla en lo alto del recuerdo
brilla el atril y sus colores...

Vaya el aburrimiento de la ola
para la gaviota que vuela
vaya el oleaje rugiente
para la pluma que flota.

Deje atras los trabajos
deje atras los altibajos;
ya lei a todos los intelectuales
que en libros dejaron sus trabajos.

Ya deje tambien mis escritos
en forma de paginas electronicas
estaran ahora leyendolas
quienes las hallen comicas.

Ni pesco calamares ni saco ostiones;
no vengo a comer animales al mar;
solo quiero caminar hasta el confin
llevado de mi viejo esplin.

Hay quienes llaman a Trimegisto
en oscuras caves olvidadas;
hay quienes prefieren bailar
con mujeres deslavadas.

Eso, en la ciudad,
eso, en las oscuras cavernas
llenas de ecos famosos,
llenas de licores espumosos.

Antes se decian tentados por el Diablo
ahora solo bailan y beben sin parar
es la juventud de mi patria
que asi solo sabe celebrar.

Mas no el pobre logra tanto;
ese de dia ve la negra vida
celebrando aquelarres tortuosos
mientras le niega la alegria.

Caminante diurno por las playas
vago desde hace un siglo
y en mi habitar con sigilo
voy caminando adonde vaya.

Y tengo mil años y un dia
en el aserrin de la vida mia
voy caminando por la playa
buscando a quien se vaya.

Mia la sombra, mis pies caminan
buscando la orilla mojada y fria
que el invierno hizo mia
en el aire y en la sombra avecinan.

Quizas el mar este poblado de demonios
angeles de purgatorio
quizas en al aire floten fantasmas
de tios que buscaron jolgorio.

Vi al violin delicado entonando
de Strauss el viejo son;
vi niños comiendo frijoles
en tardes de poblacion.

Vi pajaros encendidos volando
llamas rojas criando cenizas
vi camiones negros acelerando
dejando tras de si la camisa.

Tras de mi quedaron los chacales, las panteras,
las culebras, los camaleones de ciudad,
todos ellos pidiendo para si lo que fuera,
no importando si de otros perteneciera.

El mundo esta ante mi en forma de ola
que penetra desde el confin azul,
avanzando hasta la arena amarilla,
lamiendola con lenguas de espuma.

Ya no temo aburrirme
porque el cielo es mi techo,
la playa es mi camino
la cual no se detiene.

Alla van los pelicanos volando
en pos de pescados abundantes;
alla vuelan las gaviotas blancas
en su agitar de alas ondulantes.

No hay nidos de viboras en el mar
no hay certificados en la arena;
no hay juicios de particion
tampoco hay que hacer definicion.

He elegido a la mas bella mujer
que es esta playa amarilla;
su cuerpo tiene vestido azul
que es el mar que se estremece.

Sopla el viento calido
viniendo desde tierra adentro;
es calido, es oloroso,
es de la arena suave exhalacion.

Vengan los vientres maternales
a refugiarse en mi mano;
vengan los vientos inmateriales
a hacer de nido mi pelo.

Aca esta la ambrosia del descanso
bajo este arbol umbroso
crece cerca de la playa:
gentil mece sus bayas.

Esta lejana la noche
en que todo desaparece;
cae la oscuridad cual manto
que todo lo entenebrece.

Quien piensa en oscuridad
a mediodia y con sol?
Quien quiere mediocridad
cuando estremece el oleaje?

La ferocidad de las ciudades
aca no arrasa con viento petrolero;
la aleja la alegria bulliciosa
de la gaviota que pasa.

En los bares de la playa cantan borrachos
enarbolando manos sarmentosas
sus ecos atribulados espantan
a Nereidas de caderas aceitosas.

Subo por peñazcos negros horadados
por mil lluvias invernales;
sopla el viento oceanico
en todas sus huellas labradas.

Aca sobre la cima rocosa
barcos enormes semejan los restos
de grandes cimientos basalticos
que Pluton olvido enterrar.

Hablo con los vientos solemnes
mientras bajo de la roca gris;
me dicen que el mar es enorme
y en su seno mantiene al pez.

Y yo llego a Cartagena y veo sus playas
camino por la arena defecada;
veo niños bañando sus cuerpos
veo ancianas envueltas en chales.

Como jovenes pajaros corren muchachos
palpitando sus corazones de emocion;
juegan a cualquier cosa con muchachas
a quienes quieren hacerles el amor.

Arriba en el cielo fluyen dos nubes
corretea entre ellas Amor;
lanza sus flechas punzantes
ensartando corazones pujantes.

Porque el amor es de los jovenes,
en que el tiempo parece extinguir
sus besos ardientes y urgentes,
sus caricias de soles y mar.

Alguien canta de Tronos y Virtudes;
denme a mi la brisa del mar;
alguien desea castillos y motores;
a mi dejenme a los jilgeros cantores.

Impone la mar y la playa
orden al universo entero;
impele la ola azulada
la alba cresta enarbolada.

Una fila de conchas de almeja
se me presenta en la arena;
brillan la sal y el agua en ellas
que la tentacion aleja.

Entro en el mar por un momento;
llegan las olas a mi encuentro;
montañas azules perforables,
dulzura de amor inenarrable.

Alla pasa una barca de pescadores
enhiestos sus hierros picadores;
llevan mallas de alma renegrida
por ser de tantos peces la tumba fria.

Apenas logro distinguir los rostros
todos parecen iguales
son cueros oscuros al aire salino
curtidos y arrugados al sol.

Giro con la ola, veo su seno verde,
floto entre olas oceanicas,
gimen en lo alto las gaviotas
pidiendo peces al mar.

El Sol lanza sus lanzas de oro
que atraviesan las olas turquesas
entierran sus puntas en alba arena
en donde danza la esquiva jaiva.

Floto entre las olas,
nado por sobre el abismo;
paso por el roquerio,
veo las dos playas lejanas.

El fuego del sol alla arriba,
las nubes blancas como algodon;
las aves danzando misteriosamente,
mientras voy flotando dulcemente.

Atras los malos ratos y las peloteras
con malos arrendatarios en noches de insomnio;
atras los juicios de mis hermanos
por pedazos de tierras de padre compradas.

Atras las pensativas palomas
diciendo que si en la Plaza;
ya va quedando en el olvido
que fui pintor citadino.

No fui como Rubens en sus jardines
mas si como deVinci en sus huidas;
ame la libertad mas que al litigio;
odie las salas enervantes y oscuras.

Salgo de la mar, corro sobre la arena,
me tiendo en la playa al calor;
siento el derrame de agua de mis cabellos
siento a mi corazon buscando abrigo.

Dentro del rayo solar
viene tambien la alegria;
enarbola la brisa oceanica
su pendon en mi mano.

Gira bajo mi el planeta entero,
vuela en pos del angulo recto;
planifica el proximo encuentro
con Venus de calido aliento.

Giran tambien mis ideas
vagando por doquier
Llegan al confin del Universo
y miran al verso final.

Fui pintor, escritor de mentiras;
fui escultor de ideas peregrinas.
Ahora soy vigilante de oleajes
Camarero mayor de pelicanos.

Fui un fauno, soy un mendigo;
fui un Watteau de week-end,
alla en lo alto del recuerdo
brilla el atril y sus colores...

(por Alfredo Francisco Humberto Juillet Frascara 2002)
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